miércoles, 22 de octubre de 2014

BIZCOCHO DE TE VERDE CON JAZMIN Y MIEL

"Cada taza de té representa un viaje imaginario", dijo Catherine Douzel. Y no se equivocaba, tomar una taza de té, en cualquiera de sus variedades, es como oler y saborear un poquito de otras culturas. 

Así que podemos aprovechar esos sabores para cambiar el sabor de nuestros postres, en este caso el de un bizcocho. Yo he utilizado para esta receta un té verde con jazmín, increiblemente rico. Pero podeís usar el que más os guste.

200 ml. leche evaporada
50 gr. azúcar moreno
3 sobres de té verde con jazmín
3 huevos
1 cucharada de azúcar invertido
100 ml. de miel 
250 gr. harina con levadura

Calentamos a fuego lento, la leche evaporada con el azúcar moreno y los sobres de té. Cuando empiece a hervir, retiramos del fuego, tapamos y dejamos enfriar. Cuando haya enfriado colamos con un colador, y echamos la crema en la panificadora. Añadimos la miel, el azúcar invertido y los tres huevos. Encendemos la panificadora en el programa número 10, pastel, peso 750 gr, tostado medio. La máquina comenzará a mezclar los ingredientes, cuando se haya mezclado todos durante unos 3 minutos, añadimos la harina. Dejamos que la máquina haga el resto del trabajo. El programa durará unas dos hora y media, entre amasado y horneado.

Podeís servirlo con canela en polvo, mantequilla o un buen chorrito de miel. 



" El té aviva nuestra imaginación. Reprime los vapores que invaden la cabeza y mantiene sereno el palacio del alma", Edmund Waller. Hay muchas formas de relajarse en esta vida, pero yo creo, que el ritual de preparar y tomarse una taza de té caliente es algo que se hace tan lentamente que serena a cualquiera. 

martes, 21 de octubre de 2014

DONUTS DE CALABAZA

Sigo con recetas de temporada, unos ricos donuts de calabaza con un toque de canela, además bañados en un rico glaseado. Irresistibles verdad? Esto es la perdición de los donuts, da igual como los prepares que te comes más de uno fijo.

250 gr. harina de fuerza
250 gr. harina reposteria
200 ml. leche
50 gr. azúcar
2 cucharadas de azúcar invertido
1 sobre de levadura seca panaderia
150 gr. puré de calabaza
1/2 cucharadita de canela
1/2 cucharadita de nuez moscada
35 gr. mantequilla en dados
1 huevo

Lo primero que haremos será tamizar las harinas, el azúcar, con las especies. Mezclamos la leche tibia con la levadura seca, hasta que se disuelva. Añadimos esto a los ingredientes secos anteriormente tamizados, junto a dos cucharadas de azúcar invetido. Agregamos el huevo y el puré de calabaza. Amasamos todos con el robot de cocina o panificadora durante diez o quince minutos, aproximadamente. Por último añadimos la mantequilla y amamos de nuevo hasta integrar la mantequilla en la masa. Nos quedará una masa pegajosa pero elástica. La extendemos con el rodillo sobre papel de cocina, y la dejamos en el frigorífico durante una hora. Pasado ese tiempo, la sacamos y cortamos los donuts con un aro, cuando tengamos los donuts cortados, los dejamos reposar durante 45 minutos en un lugar cálido.

Calentamos en una sartén aceite, y freimos los donuts, que habrán doblado su volumen en el reposo.  

Decoramos con glaseado.






No os digo que están riquisimos porque ya se aprecia en la foto, vamos, para comérselos y chuparse los dedos. Con una combinación de sabores un tanto atípica para ser un donuts. Hay que salirse de lo convencional de vez en cuando.

lunes, 20 de octubre de 2014

ROLLO DE CALABAZA, RUIBARBO Y MASCARPONE



Cuál es la verdura con más color y sabor dulzón, y que a todo el mundo gusta? La calabaza. Pués ese es uno de los ingredientes estrella de esta receta, junto con ruibarbo, que al contrario de la calabaza, es un tipo de verdura poco conocida, y difícil de encontrar en nuestro país. 

El ruibarbo, es una planta cuyo origen se localiza en el noroeste de Europa. Su altura es de hasta tres metros y sus hojas gruesas miden entre 2 y 5 centímetros. El color puede variar del verde al rojo,  sólo es comestible la parte roja, ya que su tallo verde es tóxico. 

Yo no encontré ruibarbo para hacer esta receta, pero si encontré un sirope de ruibarbo muy rico, que he utilizado para hacer almibar de ruibarbo, con ello, he bañado el bizcocho de calabaza.

3 huevos
150 gr. puré de calabaza
100 gr. de azúcar moreno
150 gr. harina con levadura
Pizca de sal
1/2 cucharadita de jengibre
1/2  cucharadita de canela
75 ml de sirope de ruibarbo
2 cucharadas de agua
1 cucharada de azúcar 
200 ml nata vegetal 
200 gr. queso mascarpone
150 gr. de mermelada de calabaza

En un bol ponemos los huevos y el azúcar, y mezclamos hasta que empiecen a doblar de volumen. Incorporamos el puré, y la harina tamizada con las especial y el sal. Mezclamos bien hasta integrar todos los ingredientes.

Forramos un molde rectangular con papel de hornear,  cubrimos con la masa del roll, y extendemos bien por todo el molde. Horneamos a 180 durante 15 minutos, con calor arriba y abajo, sin ventilador. Una vez horneado, cubrimos el roll caliente  con un paño húmedo y enrollamos con el paño. Dejamos enfriar.

Preparamos el almibar, en un cazo a fuego bajo, ponemos el sirope, el agua y el azúcar. Dejamos hervir unos minutos hasta que se disuelva el azúcar, y retiramos hasta que entibie.

Montamos la nata junto con el queso mascarpone.

Extendemos el roll, retirando el paño, bañamos con el almibar, y pincelamos con la mermelada de calabaza, extendemos por encima la nata montada con el queso, y poco a poco comenzamos a enrollar el roll, dejamos enfrir en el frigorífico antes de servir, para que la crema y el bizcocho cojan consistencia.

A la hora de servir, podeís decorar con azúcar glass, canela en polvo, o con leche condensada, yo opté por la leche condensada y la canela. Ya que como habeís visto, no añadí azúcar a la nata, y el bizcocho no es excesivamente dulce. 



Aprovechad las frutas y verduras de temporada para dar un toque especial a vuestros guisos y postres. Y si teneís niños en casa, en época de Hallowen ... a decorar calabazas!

Termino el post de hoy con una sesión fotográfica de diferentes calabazas, recogidas de la huerta de mi suegro. Me encantan para decorar!






No me digaís que no son preciosas. Esta última, será la que nos comamos, más de veinticinco kilos que pesaba!